Selva de Irati, el libro abierto de la Naturaleza

Luminoso bosque de hayas.
Luminoso bosque de hayas.

Nombrar Irati es nombrar una maravilla de la naturaleza. En cualquiera de las cuatro estaciones este libro abierto nos ofrece su magia, su historia y sus latidos a través de los bosques, los pastos, los ríos y, cómo no, la esencia del alma vasca, adherida a los monumentos megalíticos, a las bordas o refugios pastoriles, a la lengua y a las costumbres milenarias. Porque en Irati el esplendor no sólo se refiere a su naturaleza, a su afamada Selva, sino que también ofrece páginas entrañables del pasado de las gentes que habitaron estas tierras. Por tanto, Irati, en pleno corazón del Pirineo navarro, está abierta a todo tipo de visitantes. Los que añoren lugares casi recónditos, los que sientan pasión por las caminatas entre árboles centenarios, los que presten su tiempo y dedicación a las huellas del pasado y los que, simplemente, deseen disfrutar de la tranquilidad de un lugar irrepetible tienen aquí el sueño perfecto. Siendo consciente de la riqueza de la descripción anterior, siempre incompleta si hablamos de Irati, no está de más proponer algunos puntos de visita obligada para tratar de disfrutar al máximo de la grandiosidad de estos parajes.

Las formas de acceder al interior son variadas, pues su extensión es considerable, en torno a 17.000 hectáreas, y las conexiones entre los diferentes puntos no son del todo fáciles. Los momentos más álgidos, por la exhuberancia de la naturaleza, se centran en la primavera y el otoño, pero no hay que ignorar la posibilidad de caminar bajo arbolados casi impenetrables en verano o dejar nuestras huellas sobre la nieve, en otro modo de sintonizar con sus maravillas. Tres excursiones, accediendo desde el sur, se me antojan imprescindibles para conocer la segunda mancha forestal de Europa. Orbaitzeta (Valle de Aezkoa), en el lado occidental, es la puerta para las dos primeras, mientras que a la tercera se parte desde Otsagabia (Valle de Salazar – Zaraitzu), ya en el costado oriental.

Embalse de Irabia
El recorrido más popular para obtener pinceladas aproximadas de lo que es el cuadro general de Irati se inicia en el embalse de Irabia, totalmente operativo en la actualidad y que se destina desde los años 40 a suministrar energía.

Virgen de las Nieves - Elurretako Ama.
Virgen de las Nieves - Elurretako Ama.

El acceso se realiza desde el barrio de Arrazola, en Orbaitzeta, al que se llega desde Aribe. La señalización no ofrece lugar a dudas. Más tarde en Arrazola existe un aparcamiento y un área de descanso. También se encuentra un punto de información que está abierto en temporada alta, Semana Santa, y puentes hasta diciembre.

Los vehículos que deseen acceder hasta el aparcamiento habilitado junto a la presa pagan, en el mismo punto de información, una tasa para contribuir al mantenimiento de Irati. Para los vehículos particulares se piden 3 euros. Pero bien merece la pena esta pequeña inversión, puesto que uno se dará cuenta pronto de la maravilla que le espera apenas cinco kilómetros después.

Una vez en la presa, la opción principal es rodearla, lo que nos llevará un buen rato. En total se recorren 10 kilómetros. Una buena recomendación, si caminamos sin dificultades, es comenzar el paseo en la parte derecha de la presa, donde una senda estrecha, de fácil trazado y sin apenas subidas y bajadas, nos llevará hasta la Casa Forestal, hoy en desuso. Más tarde, y si tomamos la ruta de la izquierda, llegamos hasta el puente de Egurgio, en la cola del embalse, por una pista amplia. Desde este punto se inicia el regreso al aparcamiento por la otra orilla, también en pista amplia.

Señalización del Monte La Cuestión.
Señalización del Monte La Cuestión.

Un complemento sorprendente a esta excursión, si mostramos un nivel físico adecuado, consiste en acceder al Monte de la Cuestión, donde se encuentra Lizardoia, desde el mismo puente a través de una senda evidente. Este paraje, uno de los de mayor interés ecológico de la Selva de Irati, presenta un bosque virgen de hayas y abetos. Son árboles portentosos por su diámetro, altura y edad. Esta calificado como reserva integral.

Fábrica de Armas de Orbaitzeta y Azpegi
Tampoco debe perderse nadie que pise estos territorios una visita a la Fábrica de Armas de Orbaitzeta y a los cromlechs de Azpegi.

En esta ocasión, si salimos de Orbaitzeta, el acceso al embalse de Irabia se deja a la derecha. Se prosigue por la carretera hasta alcanzar el barrio de la Fábrica. En la actualidad, el edificio presenta un estado ruinoso, aunque es fácil hacerse una idea de su tamaño desde el exterior, advertir la canalización del río Legartza, los hornos y algunas otras dependencias.

Lizardoia.
Lizardoia.

La Real Fábrica de Armas y Municiones fue levantada en el siglo XVIII, con la imposición de la Corona, que forzó a los habitantes del Valle de Aezkoa a su cesión para explotar los recursos forestales y obtener el combustible necesario para su funcionamiento. Durante su corta existencia, de apenas un siglo, fue objetivo militar en todas las guerras, sufriendo todo tipo de desastres. En 1873 se cierra definitivamente y el edificio principal de la Fábrica entra en una fase de deterioro acelerado, cosa que no sucede con el resto de los edificios del barrio, que aún hoy se mantienen en pie. La Junta del Valle de Aezkoa no recuperó la titularidad sobre el monte hasta 1982, doscientos años después de su forzada cesión.

Tras este encuentro con la historia, siempre en un marco grandioso, la mejor opción es recorrer cuatro kilómetros carretera arriba hasta el collado de Azpegi, donde se pueden realizar actividades relacionadas con la historia, la naturaleza, el deporte y las tradiciones. Un paseo detallado por los cromlechs, bien conservados en algunos casos, nos permitirá saber de la existencia de pobladores primitivos, apegados a la tierra. También veremos pastar rebaños de ovejas, caballos y vacas. En el lugar, además, quedan todavía algunas bordas donde se guarecen los pastores.

Si estamos en buena forma y nos gusta practicar el montañismo hay dos itinerarios magníficos. De un lado, a la izquierda del collado, según hemos subido, tenemos el monte Urkulu, con la torre trofeo, al parecer de origen romano, en su cumbre. Hacia la derecha, y tras visitar los cromlechs, podemos ascender hasta Mendilatz, otro espacio privilegiado de bosque que está catalogado como reserva natural.

Irati desde Goñiburu.
Irati desde Goñiburu.

Virgen de las Nieves y Casas del Rey
Además de Orbaitzeta, otro punto esencial de acceso es Otsagabia (Valle de Salazar – Zaraitzu). Antes de entrar a la población, según se viene desde Ezkaroz, una carretera que sale a la izquierda nos conduce hasta el corazón de la selva. En esta ocasión, se traspasa el alto de Tapla, para descender después hasta las Casas del Rey, más conocidas como Casas de Irati.

En este lugar contamos, al menos, con tres excursiones de interés. La primera, sencilla, es salir hacia la izquierda desde el aparcamiento para alcanzar la Casa Forestal, que está junto al embalse de Irabia. Aquí, dependiendo de la forma física, existe la opción de rodearlo y regresar sobre nuestros pasos desde la misma Casa Forestal.

Más fácil es todavía remontar, ya hacia la derecha, una pequeña subida que nos dejará en la Ermita de la Virgen de las Nieves – Elurretako Ama. La imagen de la Virgen fue trasladada a hombros desde Pamplona – Iruña. A los pies de la ermita confluyen los arroyos Urbeltza y Urtxuria para formar el río Irati.

Embalse de Irabia.
Embalse de Irabia.

Aunque es de factura reciente (1954), la fiesta de cada primer domingo de agosto trae a numeroso público. Dependiendo de la época elegida, las vistas son fantásticas, sobre todo en tiempo de la explosión de los colores otoñales. Con un pequeño esfuerzo mayor podemos internarnos en un bosque didáctico que se encuentra a pocos metros, dentro del Paseo de los Sentidos, una ruta de sólo 2 Kilómetros.

En este paraje vemos, además, algunos edificios abandonados y ruinas. El más reciente corresponde a la casa de los guardamontes. En el siglo XVIII se construyeron aquí edificios destinados a explotar el bosque para la Marina Real, y, posteriormente, un fuerte defensivo. En 1823, después de varios sucesos de guerra, el general Torrijos destruyó las instalaciones, dejando sólo las ruinas.

El tercer paseo nos lleva, por pista fácil, hasta la Cascada del Cubo (Itsuosin), que se forma en el arroyo Urbeltza. En tiempos de precipitaciones y en invierno el espectáculo está asegurado.

Cascada del Cubo - Itsuosin.
Cascada del Cubo - Itsuosin.

Todas estas caminatas son sencillas, pero el abanico se abre aún más en el entorno de la Virgen de las Nieves para los que puedan superar paseos comprometidos, con ascensiones y descensos más abruptos. Por ejemplo, es recomendable acercarse hasta la pequeña presa de Koixta y regresar por el otro lado hasta la Virgen de las Nieves. No se debe olvidar, además, que existe una red de senderos señalizados de distintos niveles de dificultad para descubrir otros rincones.

Alberto Castro

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