La Vélodysée: un recorrido en bici por la costa atlántica

©Joel Damase/CRTB
©Joel Damase/CRTB

¡Qué bonita aventura! A lo largo de sus 1.200 kilómetros de recorrido, la Vélodyssée permite descubrir el patrimonio y la cultura del oeste de Francia al ritmo de pedaleo. Desde la región de Bretaña, tierra de leyendas, pasando por la región Pays de la Loire y el estuario del Loira, la región Poitou-Charentes y las marismas del Poitou hasta la región de Aquitania, los diferentes paisajes del Atlántico se suceden. Esta ruta está llena de sorpresas y diversidad. Se atraviesan ciudades encantadoras como Nantes, La Rochelle, Rochefort, Bayonne o Biarritz pero se recorre también el tranquilo canal de Nantes a Brest o las Marismas del Poitou… Pero la Vélodyssée, el recorrido para bicis más largo de Francia, es sobre todo un lugar de encuentro y emociones para compartir entre amigos o en familia durante uno o más días.

La Vélodyssée, inaugurada el pasado 30 de junio, pertenece al proyecto europeo “EuroVelo”, que consiste en unir los países de la Unión Europea por carreteras habilitadas al cicloturismo; y ésta, forma parte de la llamada “Ruta EuroVelo 1” que sale del Cabo Norte (Noruega) para llegar al sur de Portugal pasando por Inglaterra, la costa atlántica francesa y España. Un total de 8.186 km.

De Roscoff a Nantes
Desde Roscoff, el tramo bretón de la Vélodyssée sale rápidamente de la costa norte de Finistère bordeando la bahía de Morlaix antes de adentrarse en el interior de Bretaña.

©Forêt_olonne_CDTVendee
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De camino, los encantos de los Montes de Arrée seducen a los más curiosos por su aspecto salvaje y preservado. A dos pasos, los recintos parroquiales y las bonitas capillas merecen una parada. En Carhaix, después de setenta kilómetros de recorrido por la provincia del Finistère, el itinerario se junta con el canal de Nantes a Brest. Construido por Napoléon, este proyecto que quería unir estas dos ciudades por el agua se finalizó en 1842. El canal de Nantes a Brest constituye una vía de agua de 360 kilómetros, con 236 esclusas. Estas vías verdes tienen un desnivel débil que permite realizar tranquilos y pintorescos paseos. A lo largo del canal se suceden los típicos pueblos con carácter de Bretaña, como Pontivy, Josselin o Malestroit. Un precioso recorrido hasta Nantes.

De Nantes a Royan
En esta parte de la Vélodyssée se succeden el Estuario del Loira, Paimboeuf y Saint-Brevin, desde donde se puede ver el majestuoso puente de Saint-Nazaire. A lo largo de la costa de Jade se suceden las tradicionales zonas de pesca. El recorrido continúa por la vía Vélocéan para alcanzar el semáforo de la punta Saint-Gildas y disfrutar de unas vistas espectaculares.

Desde ahí se cruza Pornic y las marismas bretonas. Un desfile de preciosos paisajes: marismas, dunas, bosques… Luego empiezan las Dunas de Jaunay para llegar a la cornisa de Brétignolles. A pocos kilómetros, el pueblo de La Gachère es un lugar ideal para hacer una parada. Entre bosque y marismas, el itinerario llega a los Sables d’Olonne, Port- Bourgenay y los paisajes únicos de los polders de las Marismas del Poitou y la bahía del Aiguillon. Bordeando el río Seudre hasta el litoral, pasamos por La Rochelle y Rochefort y llegamos al mayor punto de ostricultura de Europa, donde podemos realizar una degustación de ostras: Marennes- Oléron.

© ORA I Mathieu Anglada
© ORA I Mathieu Anglada

De Royan a Hendaya
Capital de la costa de Beauté y ciudad de Arte e Historia, Royan es un pueblo costero histórico. Durante el recorrido por el estuario de la Gironde, se puede contemplar la silueta imponente del faro de Cordouan. Después de la Punta de Graves, se extiende el viñedo del Médoc. El itinerario se reanuda con el litoral pasando por Soulac, Hourtin, Carcans o Lacanau. Después, la Vélodyssée bordea la zona de Arcachon, hasta la impresionante Duna du Pilat, la más alta de Europa. Siguiendo las orillas del estanque de Biscarrosse, la Costa de Argent se revela. El itinerario continúa hacia el sur cruzando el bosque de las Landas. En Hossegor, la vida se organiza entre el lago marino y las playas conocidas por la práctica del surf. El puerto de recreo de Capbreton y su mercado de pescado animan el pueblo. Luego la ruta conduce hasta la ciudadela de Bayonne antes de regresar al litoral hacia el spot de surf de Anglet. La Vélodyssée pasa por los pueblos costeros de Biarritz y San Juan de Luz. Finalmente llegamos a Hendaye y, desde aquí, podemos continuar por la EV1 en dirección a España.

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La denominación “Accueil Vélo”
Desde hace un año, la denominación nacional Accueil Vélo propone una oferta homógenea e identificable de servicios adaptados a los turistas en bici a lo largo de los itinerarios véloroutes y de las vías verdes. Incluye cuatro categorías: alojamientos turísticos, agencias de alquiler y de reparación de bicis, oficinas de turismo y lugares de ocio y de visitas.

La página web www.lavelodyssee.com
En colaboración con France Vélo Tourisme, la nueva página web permite a los internautas programar y organizar su estancia con antelación (mapas interactivos, descargas de tramos GPS, sugerencias de recorridos, ofertas de servicios calificados…). La página web está en francés y en inglés.

©Simon Boursier/CRTB
©Simon Boursier/CRTB

El cicloturismo en Francia
Cifras. Generador de ganancias económicas (2.000 millones de euros al año en Francia) y creador de empleo (16.000 nuevos empleos), el cicloturismo ocupa un lugar cada vez más importante en el sector del turismo. La buena salud de los turoperadores que proponen estancias en bici da testimonio del crecimiento de este sector turístico. La oferta de estancias en bici ha aumentado mucho. En Francia, entre 2010 y 2012, se ha pasado de 425 a 738 ofertas y el número de turoperadores especializados ha aumentado un 68%.

La práctica de la bici. Desde hace veinte años, la práctica de la bici se ha desarrollado desde la creación de las véloroute y de las vías verdes en 1998. El objetivo es alcanzar los 20.000 kilómetros de rutas y convertirse en el primer destino mundial para la itinerancia en bici. En Francia, hay 24 millones de practicantes regulares, lo que representa un 40% de la población de más de 4 años. La bici se convirtió en la segunda actividad física y deportiva de la población. Aun así, con 87 kilómetros al año por persona, los franceses están lejos de la práctica de sus primos europeos (300 kilómetros en la mayoría de los países del norte de Europa y entre 800 y 1.000 kilómetros al año para los Países Bajos y Dinamarca).

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