Sagunto (Valencia): turismo de cultura y playa

El teatro romano, el castillo y la judería, huellas de un esplendoroso crisol de civilizaciones.
Puerta de entrada a la judería.
Puerta de entrada a la judería.

Sagunto, municipio valenciano de 70.000 habitantes situado a unos 28 kilómetros de la capital, al norte de la comunidad, es un atractivo destino mediterráneo que suscita gran interés entre los amantes del turismo de cultura y playa. No en vano atesora destacadas huellas de un esplendoroso crisol de civilizaciones, como el teatro romano, el castillo –catalogados ambos como monumentos nacionales- y el barrio de la judería.

Rincón típico de la judería.
Rincón típico de la judería.

Dispone de buenas comunicaciones por carretera, incluso con autopista y autovías; igualmente por ferrocarril y, por supuesto, por mar.

Vista de Sagunto.
Vista de Sagunto.

Una ciudad de contrastes
Este término municipal, por el que discurre el río Palancia, se divide en dos núcleos poblacionales: el casco histórico –en las faldas del castillo y del teatro romano- y, a cinco kilómetros, el puerto, en el que se ubican acogedoras playas, especialmente idóneas para las familias y las actividades deportivas. Esta zona estuvo en el pasado siglo fuertemente ligada a la actividad siderúrgica, de la que se conservan restos como un alto horno.

El castillo.
El castillo.

Se afirma que Sagunto, capital de la comarca del Camp de Morvedre –uno de los nombres antiguos de esta población-, es un inmenso yacimiento arqueológico, buena parte del mismo aún por descubrir y que se plasma en un impresionante acerbo histórico y patrimonial, a cuyo conocimiento nos hemos aproximado teniendo como base de operaciones el hotel Sensity Vent de Mar, cuya colaboración agradecemos.

El castillo.
El castillo.

Es una ciudad de contrastes, antigua pero también moderna, campestre y urbana a la vez. Planifica su futuro mirando al mar, donde se concentra la industria y el turismo, ejes económicos del municipio junto al cultivo de cítricos. La oferta gastronómica tiene a la paella como plato estrella, al igual que en todo Levante, aunque no faltan imaginativas propuestas culinarias.

La guía Susana, impartiendo docencia en el teatro.
La guía Susana, impartiendo docencia en el teatro.

Con más de dos mil quinientos años de historia conserva los vestigios monumentales, la cultura, fiestas y tradiciones de las civilizaciones que aquí se asentaron: prehistóricas, fenicios, iberos, romanos, árabes… Son recursos tal vez poco o inadecuadamente difundidos, lo que hace que no sean lo suficientemente conocidos en provincias como Vizcaya, durante tiempo ligada “sentimentalmente” a Sagunto por los altos hornos, gran emisora de flujo turístico, sede de una importante feria sectorial y en cuya capital se edita la Revista del Viajero.

Teatro romano.
Teatro romano.

Del museo arqueológico a la judería
Desde el referido hotel, unido a la “ciutat vella” por un servicio de autobuses, se programan, entre otras muchas actividades, visitas guiadas al conjunto histórico-artístico, como la que tuvimos la oportunidad de realizar de la mano de Susana, directora de la empresa Quiero Cultura y quien no sólo sobresale por sus conocimientos, sino también por la forma de transmitirlos a los visitantes, de manera didáctica y amena.

Teatro romano.
Teatro romano.

En la ruta hacia el castillo, y junto a la judería, que posteriormente visitamos con más detenimiento, hicimos una parada en el Museo Arqueológico, instalado en la Casa del Mestre Peña (siglos XIV y XV). Este recinto cultural, asimismo monumento nacional, acoge colecciones interesantes y piezas sobresalientes como el llamado “toro ibérico”, una escultura en piedra caliza que data del siglo IV a. de C.

Toro ibérico.
Toro ibérico.

Subimos luego hasta el teatro romano, una de las relevantes joyas saguntinas. Construido en el siglo I fue el primer edificio declarado monumento nacional en España. Se edificó aprovechando la concavidad de la montaña y ofrece unas condiciones acústicas excepcionales para la celebración de espectáculos teatrales y musicales. Es un hemiciclo con un aforo de ocho mil personas aproximadamente. La forma como se rehabilitó este espacio hace unos años, para salvarlo de la ruina, suscitó amplias reacciones en sentido favorable y en el contrario, estas últimas por incorporarse elementos modernos.

Playa.
Playa.

Poco más tarde alcanzamos al llamado castillo, los restos de una fortaleza que se extiende a lo largo de casi un kilómetro. Sus murallas fueron testigo de la lucha que mantuvieron los saguntinos con Aníbal. Dada su importancia histórica fue declarado también monumento nacional.

Otra vista de la playa.
Otra vista de la playa.

Finalmente, y tras deleitarnos con una bonita vista de la ciudad, recorrimos el barrio de la judería, ubicado en la parte alta de la población y donde se asentaron muchos de los judíos a los que no se les permitió residir en la capital. Es un conjunto urbano que conserva su trazado medieval. Las visitas guiadas nocturnas tienen aquí un encanto especial, según nos han asegurado.

Hotel Vent de Mar.
Hotel Vent de Mar.

El Vent de Mar, base operativa
La “escapada” a Sagunto la hemos realizado casi en el ocaso del verano, con la base operativa en el Sensity Vent de Mar. Disponíamos de buenas referencias de este hotel, sobre todo por su excelente relación calidad-precio y por su ubicación a unos 200 metros del paseo marítimo y de un recoleto espacio playero emplazado en una línea de costa de 13 kilómetros, con finos arenales, dunas y aguas limpias, distinguidas con la bandera azul. .

Una de las habitaciones.
Una de las habitaciones.

Este hotel, de tres estrellas, 86 habitaciones dobles exteriores y con vistas al mar, fue inaugurado hace diez años y está a 30 km del aeropuerto de Manises y 20 de la feria de muestras. Es todo un referente en la zona portuario-playera. Además permanece abierto todo el año, con sugerentes aportaciones para el ocio y ocupación del tiempo libre, orientando sobre rutas culturales y excursiones a los lugares más atractivos. Para los negocios dispone de un moderno salón de convenciones.

Comedor.
Comedor.

Es un alojamiento funcional: práctico, cómodo y limpio, con amplios servicios, un personal muy amable y una joven y eficaz directora, Mireia, cargada de ideas promocionales para cuyo desarrollo no vendrían mal apoyos institucionales, en opinión de quien esto escribe. El Vent de Mar es un hotel muy recomendable tanto para estancias cortas como prolongadas, por su estratégica situación. La única “pega” es que carece de piscina, aunque tampoco se echa en falta teniendo buenas playas al lado. Sí dispone de un amplio solárium, que es a la vez una privilegiada atalaya sobre el Mediterráneo.
(www.hotelventdemar.com, www.quierocultura.es, www.aytosagunto.es)

Fotos de los autores y cortesía de Vent de Mar

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