Bretaña, tierra de leyendas…

Conocida como tierra de leyendas, Bretaña invita a soñar. Sirenas, hadas, gigantes, druidas y Korrigans seducen tanto a los niños como los adultos. Mitos y realidades se unen en escenarios únicos como el Bosque de Brocéliande, la ciudad de Quimper, el Golfo de Morbihan o el Bosque de Huelgoat.

© Emmanuel BERTHIER
© Emmanuel BERTHIER

Merlín y el Bosque de Brocéliande
El bosque milenario de Brocéliande es un lugar mágico que puede descubrirse a través de magníficas excursiones. Paseando por este bosque el visitante se deja seducir por la landa florida, los megalitos, el eco de sonidos misteriosos y poco a poco siente una presencia. ¿Será el mago Merlín que camina por el bosque, liberado un momento por la hada Viviana? Nacida en el Gran Estanque cerca del Castillo de Comper, Viviana se convirió en su discípula más sabia, la más entusiasta pero también la más enamorada. Tan enamorada que le mantuvo en el palacio de cristal que le había construido bajo las aguas. El castillo de Comper que según la leyenda fue la residencia de la hada Viviana, alberga actualmente el Centro de Interpretación Artúrico, donde se organizan exposiciones, espectáculos y excursiones temáticas. Un alto en el camino obligado para quien quiera refrescar la memoria o saber más sobre las maravillosas leyendas de la Mesa Redonda.

© LE GAL Yannick
© LE GAL Yannick

Quimper y la leyenda de Ys
Érase una vez, Gradlon, rey de Cornualles, que reinaba desde la magnífica ciudad de Ys. Situada en el fondo de una bahía, estaba protegida del océano por un dique. El único acceso se hacía mediante una esclusa cuya llave guardaba el rey. Su hija Dahut, como una mantis religiosa, mataba a todos sus amantes. Un día, un hermoso príncipe extranjero llegó a la ciudad y convenció a la princesa enamorada de robarle la llave a su padre mientras dormía. Inocente no se dio cuenta que en realidad se trataba del diablo. Al poco, la esclusa se abrió y el mar sumergió la ciudad. El mar engulló a la muchacha convirtiéndola en sirena. En cuanto a Gradlon, logró llegar a tierra y estableció una nueva capital para su reino en la localidad de Quimper. Hoy en día se puede ver en lo alto de la catedral, entre las torres, una estatua del rey Gradlon que sigue vigilando su reino con la mirada dirigida hacia la antigua ciudad de Ys.

© J.Gianiovecchiolino
© J.Gianiovecchiolino

Gargantúa y el bosque de Huelgoat
El bosque de Huelgoat en el norte de la provincia de Finistère es la cuna de numerosas leyendas celtas, aunque es conocido sobre todo por la curiosidad y belleza de sus peñascos. Este amontonamiento de rocas redondeadas dispuestas de forma caótica ha inspirado numerosos relatos. Cuenta la leyenda que el gigante Gargantúa, al pasar por la región con un hambre enorme, pidió comida a los habitantes del bosque. Como solo le sirvieron un bol de trigo sarraceno se fue enfadado y como venganza lanzó aquí todas las rocas que encontró por el camino. Durante su paseo el visitante puede divertirse idenificando las formas originales de estas rocas. Más adelante encontrará “La Roca Temblorosa”, una piedra gigante de más de 100 toneladas que oscila ligeramente con una sencilla presión en un lugar preciso que hay que encontrar.

© RENAC Michel
© RENAC Michel

La leyenda de hadas del Golfo del Morbihan
Hoy en día, el Golfo del Morbihan y sus islas cautivan al visitante con sus paisajes de postal y la suavidad de su clima. Es un lugar único donde el mar, el cielo y la tierra se mezclan en paisajes cambiantes e insólitos. Cuenta la leyenda que unas hadas fueron expulsadas del bosque de Brocéliande. Lloraron tanto que crearon con sus lágrimas el Golfo del Morbihan. Su desesperación era tan grande que tiraron sus coronas de flores al agua. Así nacieron las 42 islas del Golfo del Morbihan. Tres coronas se aventuraron hasta el Océano y formaron las islas de Hoëdic, Houat y Belle Île, la más grande de las tres por haber sido creada con la corona de la reina de las hadas.

© Ronan GLADU
© Ronan GLADU

Rumbo a la isla de Houat a bordo del Krog E Barz
Durante el verano, los visitantes pueden embarcar en un velero tradicional hasta la isla de Houat. Acompañados por dos apasionados, el capitán Olivier y su armador Jérôme, los pasajeros participan en las maniobras. ¡Para izar la vela tienen que ayudar cuatro personas como mínimo! Una vez llegados a destino los grumetes tienen cuatro horas para descubrir la isla y sus grandes playas antes de desplegar otra vez las velas en dirección al continente.

¡Vive una experiencia bretona!

Para más información: http://www.vacaciones-bretana.com/ideas/!vive-una-experiencia-bretona-!/rumbo-a-la-isla-de-houat-a-bordo-del-krog-e-barz

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