De campings por la provincia de Girona

Una alternativa idónea para descubrir bellos parajes pirenaicos y de la Costa Brava.
Aspecto de las instalaciones antiguas del Molí de Pals.
Aspecto de las instalaciones antiguas del Molí de Pals.

Los campings ocupan una posición cimera en el ranking de apetencias del flujo vacacional europeo, y, por supuesto, del estatal. Este posicionamiento se acentúa en destinos como Girona, sobre todo por el buen hacer de la Asociación que engloba a más del 80 por ciento de estos parques vacacionales de los Pirineos y la Costa Brava, y que es la más antigua de España (fue fundada en 1977).

Son aquí 75 los campings de primer nivel asociados, con una oferta de 135.000 plazas, lo que sitúa al sector a la cabeza de alojamiento turístico en la zona. Girona es, además, la única provincia donde las plazas de camping superan a las hoteleras y, a su vez, la que cuenta con más equipamientos de este tipo en España (el 16 por ciento del total).

Montse, enóloga de la bodega familiar Mas Molla, de Calonge, explica la elaboración del vino de payés.
Montse, enóloga de la bodega familiar Mas Molla, de Calonge, explica la elaboración del vino de payés.

Galardonados a nivel estatal y europeo
Los campings gerundenses han sido pioneros en la aplicación de medidas para la conservación del medio ambiente y procesos de evaluación de la calidad de sus servicios, los que disponen de más sellos de calidad a nivel estatal y los que han recibido más galardones y reconocimientos de rango europeo.

Naturaleza, confort, gastronomía, cultura y diversión en familia son algunos de los atractivos de estos establecimientos, idóneos para descubrir bellos parajes de montaña y de la Costa Brava, este último territorio de más de 200 kilómetros de longitud (www.costabrava.org). La ocupación de estos campings va en aumento, y destaca el incremento del turismo alemán, holandés, inglés y español, con un perfil familiar, desvelan fuentes turísticas.

Animación callejera en la Feria de los Indianos, en Begur.
Animación callejera en la Feria de los Indianos, en Begur.

La Asociación de Campings de Girona ha sido el primer colectivo de alojamiento en editar una guía, en siete idiomas, en la que los equipamientos que aúna aparecen clasificados según el producto o servicio que ofrecen. Una novedosa publicación de consulta recomendada a quienes gustan de disfrutar sus vacaciones en contacto directo con la naturaleza.

Desde la comarca volcánica de La Garrotxa hasta la orilla del Mediterráneo
Revista del Viajero ha podido tomar el pulso a tres de estos campings, avanzado el verano y en un presstrip promovido por la referida Asociación con el apoyo de la Agencia Catalana de Turismo. Una eficaz, atenta y joven guía, Eva Rodríguez, ha facilitado nuestra labor.

Ladera del volcán Croscat, en La Garrotxa.
Ladera del volcán Croscat, en La Garrotxa.

Tras una visita relámpago a Girona capital, a la que luego dedicamos atención, nuestra ruta ha discurrido desde la montaña hacia el mar, a partir del Ecologic Camping Lava, de 160 pitches (parcelas) y asentado en un paraje singular: el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, en la recoleta localidad medieval de Santa Pau y a pocos kilómetros de Olot, municipio que ostenta la capitalidad de una comarca prepirenaica en la que hay contabilizados más de cuarenta volcanes, inactivos desde hace siglos (www.turismegarrotxa.com).

Hayedos, encinares y fértiles valles sobresalen en el entorno natural de este camping familiar situado al pie de volcán Croscat, el más joven de la península ibérica (www.campinglava.com),

Peratallada.
Peratallada.

Hemos conocido después el Camping Begur, que tiene 317 pitches y ubicado en este encantador, histórico y monumental municipio costero del mismo nombre, en la ruta que lo une con Palafrugell y en el corazón del Empordà. El estar en medio de una masa forestal y su proximidad a un rosario de calas y playas incrementa el interés hacia este equipamiento (www.campingbegur.com).

Nuestra estancia ha coincidido con la celebración en Begur de una nueva edición de la Feria de los Indianos, una fiesta anual de sorprendente y agradable contenido que recuerda la emigración a Cuba de muchos begurenses a lo largo del siglo XIX, y que al retornar a su pueblo mandaban construir ostentosas mansiones, algunas aún hoy en pie (www.firaindians.com).

Glamping del camping Sant Pol (Foto cortesía del camping).
Glamping del camping Sant Pol (Foto cortesía del camping).

El periplo viajero ha finalizado en el Camping Sant Pol, en Sant Feliu de Guíxols (Baix Empordà). Encastrado en un área semi-urbana, junto al mar -la coqueta playa de S’Agaró-, y como camuflado en una amplia zona arbórea, con más de seiscientas especies de plantas, esta ciudad vacacional de 130 pitches atrae tanto a extranjeros, sobre todo franceses, belgas y holandeses, como a españoles, según se nos ha precisado en el propio recinto (www.campingsantpol.cat).

Las propuestas gastronómicas del restaurante del Sant Pol rubricaron el buen sabor dejado por los restaurantes de los otros dos campings. Pero en lo referido al firmamento culinario de Girona, tachonado de estrellas y con grandes maestros, recomendamos la lectura del reportaje que sobre este particular difunde nuestra revista hermana Sano y Sabroso (www.sanoysabroso.com).

Peratallada.
Peratallada.

Todos los campings visitados mantienen un excelente pulso. Por su carácter familiar, su contacto con la naturaleza, su delimitación de espacios para tiendas, caravanas o bulgalows –es decir, todos juntos pero no revueltos- y por sus múltiples actividades tanto para niños como mayores, incluso con la utilización didáctica de animales.

Son agradables, al mismo tiempo, por su disponibilidad de piscinas y barbacoas, por su posición geográfica, su tranquilidad y, de manera especial, por una tendencia innovadora que se observa en bungalows de última generación y en las glampings o tiendas de lujo.

Escalinata de la catedral de Girona.
Escalinata de la catedral de Girona.

Girona, una capital que bien merece una visita
La capital de la provincia tiene unos 100.000 habitantes y bien merece una visita para quienes deseen conocer y disfrutar de los Pirineos y la Costa Brava.

Girona es una ciudad bimilenaria de situación privilegiada y larga historia. Emociona especialmente por su patrimonio monumental, y atrae también por su activa vida cultural, comercial e industrial.

Pals.
Pals.

La catedral, la basílica de Sant Feliu, la Força Vella, el barrio judío, las murallas medievales, los exultantes espacios barrocos, las construcciones novecentistas de Rafael Masó y las casas junto al río Onyar, con las fachadas de vivos colores, son algunos de los recursos turísticos de esta capital, donde comimos en el restaurante Blanc.

Es una ciudad en la que, para sentirla y valorar debidamente, hay que caminar por sus callejuelas, escalinatas, plazas porticadas y callejones estrechos y empinados (www.girona.cat/turisme).

Atractiva cala cerca de la playa de Castell.
Atractiva cala cerca de la playa de Castell.

Visitas obligadas en la provincia son asimismo los pueblos medievales como Pals y Peratallada. En el primero hemos disfrutado en el restaurante El Pedró y en el segundo de unos peculiares helados salados diseñados por un especialista italiano.

En plena D.O. Empordà descubrimos los singulares vinos de payés, en una experiencia enoturística en Mas Molla, una bodega familiar de Calonge (www.masmolla.com); y recorrimos los campos de arroz e instalaciones del Molí de Pals (www.arrosmolidepals.com).

Instalación vanguardista en el camping Begur.
Instalación vanguardista en el camping Begur.

Las “vías verdes” y “Pirinexus”, un valor añadido para el viajero
Mención especial debemos hacer de las denominadas “vías verdes”, que permiten al viajero conocer de forma cómoda, bien en bicicleta o a pie, los parajes más atractivos de la provincia, utilizando sobre todo los trazados que tuvieron ferrocarriles ya desaparecidos.

Son 125 los kilómetros que recorren y atraviesan cinco de las ocho comarcas de la provincia –Baix Ampordà, Gironès, La Selva, Garrotxa y Ripollès- y que se dividen en cuanto tramos. Son de circulación exclusiva para peatones y ciclistas, con pendientes muy suaves. Algunas de estas vías son accesibles para personas de movilidad reducida.

Playa de Castell.
Playa de Castell.

El Consorcio que se ocupa de este plausible servicio forma parte de“Pirinexus”, una ruta cicloturista circular transfronteriza que une ambos lados de los Pirineos. El itinerario principal es de 353 kilómetros, y los complementarios totalizan 175 kilómetros. Ambos organismos aportan amplio, documentado y muy útil material informativo.

Hemos cubierto una de las rutas verdes, la del “tren petit” Palamós-Palafrugell, lo que nos ha permitido descubrir la platja de Castell, en la primera localidad y la más grande de la Costa Brava que ha resistido los procesos de urbanización vinculados al turismo. Cerca de este arenal existen los restos de un poblado íbero, sobre un acantilado de gran belleza.

Cicloturistas se toman un respiro en la "ruta verde" Palafrugell-Palamós.
Cicloturistas se toman un respiro en la “ruta verde” Palafrugell-Palamós.

Las “vías verdes” y “Pirinexus” son, sin duda, otros de los valores añadidos para quienes gusten de utilizar los campings gerundenses o conocer la provincia (www.viesverdes.cat y www.pirinexus.cat).
(www.campingsingirona.com)

Fotos: A.M.

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