Uruguay te permite brindar por la Navidad a 30 grados

Costumbres y fiestas típicas salpican la geografía de Uruguay en estos días de Navidad austral en los que el verano sitúa el mercurio en dígitos altos
Las calles de Montevideo, iluminadas.
Las calles de Montevideo, iluminadas.

Aunque España e Italia tienen una gran afinidad con Uruguay -se estima que más del 40% de los uruguayos descienden de estas dos nacionalidades- las navidades en Latinoamérica tienen una diferencia destacada por encima de las europeas: el calor. En el cono sur, las temperaturas en diciembre pueden llegar a alcanzar los 35-40 grados, invitando a las fiestas al aire libre y a los chapuzones a la luz de la luna para celebrar la Navidad. Pero hay otras diferencias: el asado de lechón o cordero nunca puede faltar; se brinda con sidra o `medio y medio’, pero siempre con tres gotas de agua de rosas; se obsequia con un regalo a cada persona con la que compartes mesa sin excepción; y mucha gente empieza las celebraciones el día 23 de diciembre, entre otras.

El artista y Director de cine Martín Sastre felicitará la Navidad a la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, con un perfume elaborado a partir de las flores silvestres que crecen en el huerto de la granja del Presidente de Uruguay, José Mújica. Un elixir denominado ‘El perfume del Pepe’ del que solo se han realizado tres frascos, alcanzando uno de ellos la cifra de 48.000 euros en una subasta. Una forma sorprendente de felicitar a alguien que mucho tiene que ver con algunas de las costumbres más pintorescas de Uruguay.

Y es que el país latinoamericano vive durante los meses de diciembre y enero una de las épocas más calurosas del año. El verano austral se empieza a notar en sus destinos más conocidos como Punta del Este o Montevideo, con temperaturas por encima de los 30 grados que contrastan con la nieve artificial o las guirnaldas que decoran todos los edificios y calles uruguayos por Navidad.

Decoración navideña en Uruguay.
Decoración navideña en Uruguay.

Más similitudes que diferencias hay en las formas de celebrar las fiestas navideñas entre españoles y uruguayos, pero las segundas son quizás más sorprendentes, empezando por el propio día de Nochebuena. Una jornada que para muchos charrúas empieza el 23 de diciembre, momento en el que se dejan los trabajos o los estudios y se desfila hacia las casas de amigos o familiares, se compran los alimentos y los últimos regalos, y se comienza con los típicos rituales de estas épocas. Es especialmente curioso ver cómo bailan y cantan villancicos en las principales y abarrotadas playas uruguayas.

Ya el día 24 de diciembre, por la noche, destacan los fuegos artificiales en todo el país. Tracas y petardos amenizan la velada a la vez que disimulan la llegada de Papá Noel. Cabe destacar que en Uruguay es normal comprar un regalo para cada uno de los integrantes de la mesa con la que vas a compartir la cena, por lo que a veces el número de paquetes amontonados debajo del árbol puede ser muy alto, para alegría de los más pequeños de la casa.

Aunque el pan dulce, el panettone a la Genovesa o la Torta Pascualina calman el hambre de los comensales junto a turrones y alfajores, no es hasta después de abrir los regalos que los uruguayos cenan. Muchas familias también amenizan la espera con la llamada ‘picadita’, un compendio de fiambres, queso, whisky, vino, refrescos, zumos y pedazos de cordero a la parrilla, pero el plato fuerte se degusta junto a los regalos ya abiertos: lechón asado con ensalada rusa u otro condimento fresco. Un festival de carne que hace honor al producto más demandado dentro de la despensa uruguaya.

Después del ritual cárnico, los invitados siempre suelen brindar por la Navidad, bien con sidra, signo claro del poso cultural español, o con alguna otra bebida tipo ‘medio y medio’ -mitad vino espumoso dulce, mitad vino blanco seco- en la que se viertan tres gotas de agua de rosas, como símbolo para incentivar el amor.

Pese a ser verano, los uruguayos se las ingenian para dotar a la Navidad de un espíritu más nórdico: los centros comerciales están decorados con espumillón, luces de colores, trineos, y las tiendas venden trajes y gorros de Papá Noel. La avenida central de Montevideo, 18 de Julio, presenta una iluminación especial que permanecerá activa hasta el mes de marzo, coincidiendo con el Carnaval más largo del mundo. Asimismo, hay muchos clubs y restaurantes que ofrecen cenas temáticas para Nochebuena en varios puntos del país.

En varios hoteles, como el Conrad o el Serena en Punta del Este, el Sheraton Punta Carretas o el Sofitel Carrasco en Montevideo, entre otros, preparan cenas para Navidad que oscilan entre los 150 y los 230 euros. Tras la cena, muchos jóvenes, y algunos no tanto, salen a la calle a recorrer los locales de música y fiestas temáticas. Estas últimas, aprovechando el calor de Diciembre, suelen realizarse en terrazas con vistas al mar o incluso, en la propia playa. Fiestas que deben contar con la autorización de la dotación de bomberos para evitar posibles incendios dadas las altas temperaturas. Una forma distinta, tropical si cabe, de vivir la Navidad en bañador y con la piña colada hasta altas horas de la madrugada, en el que los uruguayos calman el hambre con medias lunas bien calientes.

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